domingo, 1 de abril de 2012

Influencias políticas


Si trato de ver cuales fueron mis influencias políticas, creo que mi primera influencia debió ser el peronismo de mi padre, y luego de mi tío. Fueron innumerables las horas y las veces que escuché las discusiones de mi padre con amigos que venían a casa, o en las que nosotros íbamos a la de ellos.
Discursos cargados de certezas y de convicciones, sobre lo bien que el había hecho Perón a la gente humilde, cómo los había liberado del despotismo de la oligarquía y les había otorgado derechos acordes a un ser humano. También, fomentó la industria nacional, y se le criticaba el no haber promovido la industria pesada, de hecho, esa crítica era la justa y necesaria para darle un carácter de objetividad al discurso.
Esa influencia fue fuerte en mi adolescencia, pero fue decayendo progresivamente al ingresar a la facultad. Me fui desprendiendo del discurso hogareño, y me interesé por el discurso de mis compañeros y el de los centros de estudiantes. También mi abuelo me daba apuntes de socialismo.

Así que, si ahora hago un recuento de mis influencias, creo que fueron una mezcla de peronismo, socialismo, y lo que se suele llamar, en general, ideología de izquierda. Reforzadas por el hecho de que mi educación formal siempre fue en organismos públicos, desde la primaria hasta la universidad.
Incluso, ahora que lo pienso, ahí esté la razón de mi aversión por la educación privada, ya que siempre vi una contradicción insalvable en la dualidad alumno-cliente.

Pero últimamente en vez de alumno soy docente, en vez de empleado estoy junto a los dueños de pymes, en vez de cuidar el peso día a día, me doy ciertos lujos, impensables unos pocos años atrás. Creo que habitualmente a eso se le da el nombre de “aburguesamiento”, o los más tolerantes lo llaman, “crecimiento”, “maduración”, o simplemente “suerte”.

La cuestión es que esta nueva ubicación me permitió ver otra faceta de algunas posturas ideológicas. La visión del dueño, del empresario, del organizador, del que toma decisiones que influyen, no solo sobre él, sino sobre un número más o menos grande de personas.

Entones vi que los obreros no son siempre víctimas explotadas por un hombre a quien se le salen los billetes debajo del sombrero, que piden días de enfermedad sin estar enfermos, que boicotean las máquinas, que extorsionan a los dueños, que los sindicatos obreros son mafias que presionan y negocian con los empresarios y están lejos de hacerlo para defender los derechos de los obreros, etc.
También, en otro ámbito, veo a los centros de estudiantes con gente experta en pedir al Estado, pero con pocas propuestas que impliquen trabajo propio. El Estado y lo público, es un pozo de recursos infinito y siempre esta en deuda con ellos. Como pagan todos, no existe el que paga.
Los derechos se defienden forma claramente tendenciosa, con justa razón se defiende el salario docente, una mayor participación en la toma de decisiones y mayores oportunidades de examenes para los estudiantes, pero se olvidan de buscar los responsables del robo de material educativo cuando las sospechas apuntan a los no docentes, o de ver por qué no se controlan las llegadas tarde y ausencias del personal docente y no docente, o por que en el CBC el tiempo real de cursada es de tres meses cuando debería durar cuatro. Todos tenemos preferencias ideológicas, pero para mi que las protestas de los centros de estudiantes pecan de exceso de indignación y volumen sonoro, cuando claramente hacen la vista gorda a problemas que afectan la calidad educativa.

Sin embargo, el político y el empresario tienen a su favor que tienen más plata y poder que el estudiante y el obrero, pero eso no los hace peores personas a priori.

Tener plata y poder no es sinónimo de corrupción, solo debería implicar mayores controles debido a que tienen una mayor responsabilidad social, por el hecho de que sus acciones afectan a un mayor número de personas.

Y el obrero, el estudiante, el pobre, no tienen carnet de honrados y justos por su condición, solo debería dárseles el privilegio de acceder a lugares e instituciones a través de becas y beneficios, sin los cuales, no podrían acceder por su condición económico-social de origen.
O sea, lograr un sistema que aumente progresivamente los controles a mayor poder político y/o económico, y tenga mecanismos de compensación de los desequilibrios de origen, en pos de lograr la igualdad de oportunidades de los que menos tienen.

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