sábado, 1 de septiembre de 2012

Melina

- Y qué querés, si la primer patada se la das a tu vieja. - 

Melina tiene cuatro años, la abuela la llama para hablar con la madre pero, mientras tanto, le saca conversación.
- Hola Meli, ¿cómo estás? dice la abuela
- Bien.
- ¿qué estás haciendo?
- Mirando tele
- ¿Qué estás mirando?
- Los dibus.
Melina concentrada en la televisión da respuestas cortas, la abuela sigue pensando cómo seguir la charla y le empieza a hablar de su pelo.
- Te cortaste el pelo.
- No, dice Melina.
- Ah, bueno, menos mal, no te lo cortes que te queda lindo.
Entonces Melina le dice:
- "¿Y vos para qué llamaste?"

¿Cómo logran los niños ese nivel de manejo del idoma y las relaciones tan tempranamente? ¿Por qué Melina le da a entender a la abuela de forma ¿sutil? para sus cuatro años, que ya es suficiente y que no quiere hablar más? A mí, su tío, me dice cosas más directas "sos loco", "sos feo vos". Pero a la abuela no le dice: "no quiero hablar más, te paso con mamá", en cambio, pregunta en forma indirecta el motivo del llamado. Eso para mí es cultura protocolar superior, casi propia de un embajador de cuatro años.
Los niños no son niños, son personas con menos experiencia y más vulnerables, pero a su favor tiene la autenticidad, la falta de culpas y la flexibilidad mental, así que el promedio dá un humano muy parecido y, muchas veces, superior a nosotros. Tratémoslos con amor, y protejámoslos, pero no los tratemos como niños.

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