lunes, 24 de septiembre de 2012

El gran desafío del dueño Pyme

"Una dificultad es un torcimiento entre camino y objetivo, un problema es la necesidad de un puente ante un abismo que separa camino de objetivo y un dilema, ah, un dilema es eso que no tiene solución, es eso que está entre camino y camino. Con el que hay que aprender a convivir." J.L.B.

De a poco me fui convenciendo de las virtudes de un sistema de calidad, poder ver algunos resultados me fueron afirmando la importancia de los detalles de un sistema de calidad. Algunos dueños pymes logran vivir en carne propia estas ventajas.
Enrique, el dueño de una Pyme que logro la ISO hace unos cuatro años, me dice:

- ¿Sabés qué es lo que más valoro del sistema de calidad? El haber recuperado el control de mi fábrica. No se si aumenté mucho la calidad de mi producto, pero antes las cosas se hacían en forma artesanal, estaba el extrusor que sabía como hacer un cable y no siempre lo hacía igual. Ahora todo esta escrito, si un operario me hace un desplante o una propuesta absurda es más fácil reemplazarlo, las cosas se hacen siempre igual y eso ayuda a detectar desvíos que antes pasaban de una acusación a otra en discusiones interminables e infructuosas.

Mientras Enrique me contaba esto, justo sube la secretaria y le dice:

- Enrique, las hormigas otra vez te estan comiendo el tilo de la vereda.
- Ves, me dice Enrique, ahi hay otra virtud de tener un sistema de calidad: puedo dedicarle un poco de tiempo a estas boludeces sin problema.


Roble americano de 400 años
El gran desafío del dueño pyme es desatender lo urgente para dedicarle tiempo a lo importante, a pensar en el mediano plazo. El desafío que le sigue es confiar en su personal y delegar, esta expresión, que es vox populi, es una de las más complicadas de lograr. La razón principal es el vértigo que le da al dueño pyme la pérdida de control de un sector y de determinadas decisiones. A veces el origen de este vértigo es económico, temen que las malas decisiones les hagan perder plata o tiempo que es lo mismo. Pero en realidad, el motivo principal es el ego, la dura tarea de admitir que son prescindibles y que otro pueda hacer ese trabajo que él viene haciendo hace años, y que lo haga de una forma más eficaz y eficiente. Además, a nadie le gusta empezar a ser prescindible. Por eso las excusa, "es que no puedo confiar en tal o cual" "si no lo hago yo, el trabajo no sale o va muy lento". Son excusas, en realidad el mensaje es: "no lo hacen cómo lo hago yo", "el empleado se equivoca", claro, como se equivoca él, solo que esas equivocaciones las oculta y nadie se entera y, si se enteran, no las pueden difundir porque es el jefe, en última instancia, si el empleado se equivoca demasiado hay que capacitarlo o reemplazarlo, pero nada justifica que el dueño pyme no delegue.
Los tres grandes desafíos del dueño pyme son:
- Planificar
- Comunicar bien y capacitar
- Delegar

Para eso, él mismo tiene que capacitarse, pero eso es una quimera, "yo se manejar mi empresa", "los cursos son muy teóricos, no entienden la realidad de mi pyme". El dueño pyme es un luchador, que llegó a ser lo que es a fuerza de trabajo, esfuerzo y constancia, la capacitación nuca estuvo en su agenda, nunca le fué necesaria, los clientes fueron sus docentes de la calle.
Pero la competencia aumenta, los márgenes de ganancia bajan, y los contextos cambian.

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